COLIMACIÓN DE UN TELESCOPIO MAKSUTOV RUMAK
Santiago Gándara (Sociedad Astronómica Asturiana Omega)
Este tipo de telescopios tiene ajustable tanto la posición del espejo primario como a del secundario.
La dificultad para colimar los dos espejos entre sí, reside, principalmente, en el ajuste del espejo primario. Después de mucho
buscar por la red no he encontrado un procedimiento relativamente sencillo del ajuste de este espejo.
Describo, a continuación, el procedimiento que sigo para ajustar los dos espejos de mi telescopio maksutov rumak de la marca Intes Micro y modelo Alter M603 (Figura 1); un procedimiento que, en lo referente al espejo
primario, no he visto descrito en ningún sitio y, al menos en mi Alter M603, me ha dado buen resultado.
Figura 1
Ajuste del espejo primario
Para ajustar la posición de este espejo dispone de tres parejas de tornillos colocadas a 120 grados. En cada pareja
hay uno con cabeza más grande y otro (tipo allen) con la cabeza menor. El de cabeza mayor permite pequeños
desplazamientos de la culata que soporta al espejo primario y el menor fija la posición (Figura 2).
Figura 2
La idea, que se me ha ocurrido, consiste en conseguir que la posición del espejo primario sea los más perpendicular posible al eje mecánico del tubo del telescopio. Para ello construyo un bastidor sobre el que coloco
el telescopio de manera que éste puede rotarse (Figuras 3, 4 y 5).
Figura 4
Figura 3
Figura 5
El bastidor con el telescopio deberá estar colocado de tal manera que apunte hacia una pared distante, al menos, 6 o 7 metros o incluso más.
Una vez que tenemos el telescopio sobre el bastidor, procedemos a colocar un puntero laser potente (el clásico puntero laser verde empleado en astronomía) sujeto a un trípode ajustable y distante 1 metro o más del frente
del telescopio.
Procuraremos que el rayo del puntero entre hasta el espejo primario, incida lo más próximo posible al borde de este espejo y que su reflejo se proyecte en la pared de enfrente (Figuras 6 y 7).
Figura 6
Figura 7
Es un poco lioso conseguir que el puntero incida en un lugar próximo al borde del espejo primario (Figura 6) y, a la vez, su reflejo salga en una dirección tal que incida en la pared del fondo en un lugar cómodo para colocar una
hoja de papel y marcar sobre ella los puntos de incidencia.
Una vez conseguido esto (Figura 7), se marca con un lápiz sobre la hoja de papel el lugar en el que incide el rayo del puntero y se anota la posición del tubo sobre el bastidor.
En el caso de la figura 7, el telescopio está en la posición “12 horas” (el asa en la posición más alta).
Sobre el papel se marca el punto de incidencia y se anota, junto a ella, un “12” (Figura 8).
Figura 8
Se gira el tubo 90 grados de manera que el asa quede a las “3 horas”, se marca el nuevo punto de incidencia; se giran otros 90 grados de manera que el asa quede a las “6 horas”, se marca el nuevo punto de incidencia; se giran otros 90 grados de manera que el asa quede a las “9 horas”, se marca el nuevo punto de incidencia; se giran otros 90 grados de manera que el asa quede, de nuevo, a las “12 horas”; este último punto de incidencia tiene que coincidir exactamente con la primera marca de “12 horas”. Si no coincidieran las dos marcas de “12 horas”, podría deberse a que no hemos sido cuidadosos en alguno de los giros de 90 grados y se ha producido algún pequeño
desplazamiento del bastidor o bien el puntero se ha movido ligeramente; en cualquier caso, si ocurriera esto, sería necesario repetir el proceso de nuevo y con más cuidado.
En la figura 8 se muestran las marcas de las cuatro posiciones. Se dibuja un punto intermedio entre las cuatro marcas (Figura 9).
Figura 9
Ahora se actúa sobre los tornillos de ajuste del espejo primario para que el reflejo del puntero incida exactamente en el punto intermedio anterior.
Hay que tener cuidado para que, al manipular los tornillos, no se altere ni la posición del bastidor ni la del telescopio (Figura 10).
Si todo se ha hecho con cuidado veremos que, una vez ajustados y apretados los tornillos del espejo primario, al hacer giros al tubo sobre el bastidor, el punto de incidencia sobre el papel no cambia o lo hace mínimamente.
Durante todo el proceso el puntero deberá permanecer encendido sin necesidad de tocarlo. No debemos tocar el puntero ni siquiera para apagarlo unos minutos ya que la pequeña presión en su interruptor de on/off provocará
pequeños cambios en su posición que obligarían a repetir el proceso.
No es necesario desmontar el menisco ni el espejo secundario en ningún momento del proceso; creo que su presencia no perjudica la precisión del método. El menisco provoca algunos reflejos secundarios del puntero;
pero es fácil identificarlos para que no nos confundan.
Figura 10
Ajuste del espejo secundario
El ajuste del espejo secundario tiene el objetivo de que los dos espejos queden perfectamente colimados entre sí.
El ajuste de este espejo se consigue, al igual que en todos los telescopios reflectores, actuando sobre los 3 tornillos que para ello tiene la celda que lo soporta (Figura 11).
Figura 11
El procedimiento a seguir es el clásico de desenfocar la imagen de una estrella o fuente luminosa puntual.
Se trata de conseguir que, al desenfocar, tanto en intrafoco como en extrafoco, aparezca la sombra del secundario perfectamente centrada dentro de la imagen desenfocada.
En mi caso, he colocado una cámara planetaria en el portaocular y he trabajado sobre la imagen nocturna que daba una farola alejada varios kilómetros del telescopio (Figura 12).
Figura 12
Se va actuando con pequeños giros sobre los tornillos de la celda del espejo secundario para que la sombra de éste vaya quedando lo más centrada posible.
En cada uno de los pequeños giros que hacemos en estos tornillos, se desplaza la imagen del centro de la pantalla del ordenador por lo que es necesario actuar ligeramente sobre los motores de la montura para volver a recentrar la imagen (Figura 13).
Hay que finalizar los ajustes con un apriete aceptable de los tornillos y, de esta manera, conseguir que el colimado no se pierda durante el uso o transporte del telescopio.
Figura 13
